ESTUDIO HISTÓRICO-GEOGRÁFICO, SOBRE LA PRIMERA SALIDA 
DEL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA.
     
          “… Líbreme Dios de farsantes, mercachifles y falsos profetas
POR: José Luis Mendoza. 2005
 
INTRODUCCIÓN:
      Hace ya algunos años que realicé el presente estudio, más que nada, con el fin de
 romper el mito interminable de darle patria chica al famoso Hidalgo. Y es en el presente 
año cuando me decido a retomarlo, no por la cuestión del Cuarto Centenario de la
 publicación de tan inmortal Obra, sino más bien por rebatir las nuevas teorías que,
con motivo de esta conmemoración han proliferado. Algunas casi peregrinas, otras
muy bien documentadas  y argumentadas, pero en las que la pasión a cegado a veces 
a la razón, y otras que, parece que escondieron oscuros motivos, han salido a la luz
pública de la mano de "prestigiosos" investigadores avalados por la Universidad Complutense de Madrid y que, haciéndose eco, han sido dadas
como ciertas por todos los medios de comunicación nacionales e internacionales.
 Me estoy refiriendo en este caso, al trabajo titulado: “El Quijote como un sistema de distancias tiempos: 
hacia la localización del lugar de la Mancha”; que recoge como hipótesis más probable la de fijar el lugar de la Mancha en el
pueblo de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real). Para llegar a esta conclusión, un grupo de diez investigadores de diferentes 
disciplinas apoyadas por la Universidad de Minnesota (EE.UU.), se reunió durante casi tres años aplicando como metodología 
la teoría de sistemas emergentes. 
     Un humilde servidor, arriero del siglo XXI  de profesión, se cree en la facultad de desmontar, por inconsistente, esta teoría en particular y 
otras en general, contando para ello con el texto de la primera salida de Don Quijote, alguna que otra  bibliografía de interés, así como con la 
innegable ventaja de mi profesión que me hace recorrer a lo largo y ancho la geografía manchega. 
     Para elaborar este trabajo, he intentado alejar de mí toda la pasión que como manchego puedo sentir, pues soy consciente de que en caso 
contrario no podría ser objetivo a la hora de su realización. 
      Quiero dejar también claro, que los datos que aporto, ni han sido manipulados, ni se ha ocultado información alguna en pro del resultado final.
     Con el fin de que mis argumentos no resulten demasiado enrevesados me abstendré igualmente de hacer comentarios sobre las teorías ajenas 
mientras discurra por ellas, dedicándoles un apartado especial al final del trabajo; tanto a las de los profesores de la UCM, como a las de
 D. Félix Fernández–Clemente, presente también en esta página Web. 
     El presente trabajo está pensado para que pueda ser seguido y comprobado por cualquiera, aún cuando no halla leído El Quijote. Con el 
fin de hacerlo más asequible, acompaño no sólo la parte y el capítulo, sino hasta el número de página; pues entiendo que gracias a la iniciativa 
de la empresa pública  “Don Quijote de la Mancha 2005 S.A.” en su campaña “Un Quijote- un Euro”, es más que probable que cada hogar cuente 
con un ejemplar de esta edición al acabar el año.
    Por último, quisiera apelar al buen juicio del  lector al que estoy robando su precioso tiempo, para que disculpe los errores lingüísticos y de
 estilo que ha buen seguro encontrarán en el presente trabajo pues, como adelanté anteriormente, no soy hombre de letras sino un simple aficionado
 cuya profesión consiste en “tirar millas por esos caminos de Dios”.
I - DATOS EXTRAÍDOS DE LA PRIMERA SALIDA DE DON QUIJOTE
I. I- EL PRIMER DÍA:
     Sale de su aldea en la madrugada de un día del mes de julio y, tras caminar a lomos de Rocinante casi todo el día, llega al anochecer 
a la venta donde velará las armas.
“... una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio,...” (1ª- II -pág.52)
“Casi todo aquel día caminó sin acontecerle...”, “... vio, no lejos del camino por donde iba, una venta,...  
 ....Diose prisa a caminar y llegó a ella a tiempo que anochecía.” (1ª- II – pág. 53)
    Como los días del mes de julio tienen una duración aproximada de catorce horas y media de sol, debemos suponer que son éstas las horas 
que estuvo recorriendo nuestro Ingenioso Hidalgo a lo largo de aquel día. Como desconocemos también de donde partió y a que punto llegó, 
de poco nos servirá igualmente calcular la velocidad a la que podía ir Rocinante -con el objeto de calcular la distancia que podía haber 
recorrido- pues, como bien nos dice Cervantes:
“...y prosiguió su camino, sin llevar otro que aquel que su caballo quería, creyendo que en aquello consistía la 
fuerza de las aventuras.” (1ª - II – pág. 53)
     A este respecto, no sería descabellado pensar que Rocinante no fuera en línea recta, sino que pudiera incluso haber estado dando rodeos
 o vueltas concéntricas al punto de partida.
     Continuando con la narración, encontramos por fin un dato geográfico meridianamente claro entre sus líneas: que al amanecer caminaba
 por el Campo de Montiel:
“... subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. 
Y era la verdad que por él caminaba; y añadió diciendo: ...”(1ª- II- pág. 53)
    Teniendo en cuenta que este dato suele ser uno de los más importantes y controvertidos en los diferentes trabajos que se han realizado, 
dejaremos su estudio para más adelante, con el objeto de no perder el hilo de los acontecimientos que se suceden en el presente episodio.
I. II – LA VENTA:
     Pocas son las conclusiones que podemos extraer tras la lectura de este segundo episodio. Si acaso, el primer atisbo de lo que 
posteriormente se convertirá en una constante a lo largo del presente estudio: la certeza de que Cervantes juega con el lector sembrando 
confusión sobre lugares y emplazamientos, como si fuera consciente  de la polémica que habría de suscitar en el futuro la ubicación exacta 
de los escenarios por los que transcurre su novela. De esta forma se entiende que él mismo desmienta que la citada venta se encuentre 
en Puerto Lápice:
“Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la de Puerto Lápice; otros dicen que la de los 
molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de 
la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y, al anochecer,...” (1ª - II- pág. 53)
I. III- LOS PERSONAJES DE LA VENTA:
      Aún cuando los personajes que encontramos en la venta sólo nos aportan  conjeturas que de poco nos sirven, pasaremos a estudiarlos 
brevemente para no dejar ninguna pista en el tintero. De entre todos los personajes, nos fijaremos especialmente en las dos mozas (rameras) 
que van a Sevilla con los arrieros:
“ ... Estaban acaso a la puerta dos mujeres mozas, de estas que llaman del partido, las cuales iban a Sevilla con 
unos arrieros que en la venta aquella noche acertaron a hacer jornada...” (1ª-II-pág.54)
“ ... Ella respondió con mucha humildad que se llamaba Tolosa, y que era hija de un remendón natural de Toledo, 
que vivía a las Tendillas de Sancho Bienaya... ,     ... y dijo que se llamaba la Molinera, y que era hija de un 
honrado molinero de Antequera ...” (1ª -III – pág.60)
     Analizando los escritos, podemos presuponer que la venta se encuentra en algún lugar del camino a  Andalucía y más precisamente entre 
Toledo y Sevilla, pues el padre de una de las mozas es un zapatero de Toledo que vive en la calle de las Tendillas de Sancho
 Minaya (así se llama en la actualidad). Pero -y perdóneseme que parafrasee a Cervantes-, que por lo que yo he podido averiguar en este caso 
y lo que he hallado escrito en los manuales de los arrieros y cosarios del siglo XXI , un arriero que hubiese transportado una carga desde
 Sevilla hasta Toledo no tiene por qué hacer el trayecto de vuelta por el camino más corto, antes bien y puesto que su trabajo consiste en 
transportar diversas mercancías, podría por ejemplo: partir de Toledo  con espadas para Chinchón, cargar melones en Villaconejos para 
venderlos en Mota del Cuervo, cargar ajos en las Pedroñeras con destino a  Valdepeñas y  allí cargar vino para Sevilla. Por consiguiente y 
aunque no dejan de ser elucubraciones que de momento de nada nos sirven, la citada venta podría encontrarse en cualquier punto
 indeterminado de nuestra geografía manchega.  
I. IV – EL ENCUENTRO DE DON QUIJOTE CON JUAN HALDUDO, VECINO DE QUINTANAR. (2º DÍA)
   En el capítulo IV encontramos por fin las primeras piezas de este rompecabezas que iremos encajando poco a poco.
   Nuestro héroe sale al alba de la venta: 
“La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta tan contento...” (1ª - IV – pág. 60)
“...guió a Rocinante hacia su aldea, el cual, casi conociendo la querencia, con tanta gana comenzó a caminar, 
que parecía que no ponía los pies en el suelo.
             No había andado mucho, cuando le pareció que...” (1ª - IV – páginas 60-61)
   A partir de este párrafo entran en escena dos nuevos personajes: Andrés, un zagal de 15 años que es azotado por su amo, y Juan Haldudo 
el rico -vecino de Quintanar-  labrador de buen talle, que además posee una manada de ovejas que le cuida el zagal.

“...que este mi amo no es caballero ni ha recibido orden de caballería alguna; que es Juan Haldudo, el rico, 
el vecino de Quintanar.” (1ª -IV – pág. 62)

 Acabamos de encontrar un punto geográfico más o menos determinado. Y decimos más o menos, porque en la Mancha nos encontramos 
con dos posibles candidatos: Quintanar del Rey  (antiguamente Quintanar del Marquesado) en un extremo de la provincia de Cuenca, y Quintanar 
de la Orden (antiguamente Quintanar de la Encina)  en la provincia de Toledo, más centrado en la comarca de la  Mancha. Aunque nuestro
 instinto nos susurra con claridad cual de los dos es el pueblo aludido, si pretendemos ser objetivos no nos debemos decantar por ninguna
 de las dos poblaciones hasta esperar nuevos acontecimientos. Lo que si queda bastante claro es que el episodio no transcurre demasiado 
lejos de Quintanar (de...?), pues hasta en dos ocasiones -y gracias a la presencia de Don Quijote- Juan Haldudo invita al zagal a acompañarle
 a su casa para pagarle los sesenta y tres reales que le adeudaba:
“...en que no tengo aquí dineros; véngase Andrés conmigo a mi casa, que yo se los pagaré un real sobre otro.
 (1ª - IV – pág. 62)
“- No niego, hermano Andrés – respondió el labrador -; y hacedme placer de veniros conmigo; que yo juro por 
todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho un real sobre otro, y aún 
sahumados.” (1ª -IV – pág. 62)
     Podría, eso sí, haber mentido  el ruin villano en lo de estar cerca de su casa, al igual que miente sobre que le va a pagar; aunque es 
bastante improbable, pues Andrés en esos momentos se siente protegido -y hasta cierto punto envalentonado- por el desfacedor de agravios y
 sinrazones, y en ese caso el zagal hubiese dicho que su amo mentía de nuevo; mientras que la única excusa que pone el muchacho es que, si se
 vuelve con él, una vez a solas lo desollará como a un San Bartolomé.
I. V – LOS MERCADERES TOLEDANOS.
  Dejando al pobre Andrés a merced del de Quintanar,  felicísimo siguió -Don Quijote- caminando hacia su aldea, diciendo a media voz, 
cuan dichosa debía estar la bella Dulcinea del Toboso, por haber desfecho el mayor entuerto y agravio que formó la sinrazón y 
cometió la crueldad.
“En esto, llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la 
imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquellos tomarían, y, 
por imitarlos, estuvo un rato quedo y, al cabo de haberlo muy bien pensado, soltó la rienda a Rocinante, dejando a 
la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue irse camino de su caballeriza.   (1ª - IV – pág. 63)
  Como hemos podido comprobar en dos ocasiones Rocinante conoce  el camino de vuelta a su caballeriza -esa "querencia" de la que habla- por 
lo que es lógico pensar que la venta no debe encontrarse demasiado lejos de su aldea, y Quintanar (de...?), aún más cerca.
   Pero es a renglón seguido, donde nos  encontramos con la pieza clave que nos ayudará  a encajar el rompecabezas:
Y habiendo andado como dos millas, descubrió don Quijote un gran tropel de gente, 
que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia.”

II – ANTECEDENTES; LOS DATOS HISTÓRICOS:
II. I – EL CAMINO DE TOLEDO A MURCIA O CAMINO DE LA SEDA:
     Escogeremos como referencia la patria de la sin par Dulcinea: El Toboso; “...en un lugar cerca del suyo había una moza...”
 (1ª-I- pág.52) del que se dice que es fama que la mandó fundar en el año 1.275, el gran maestre de la Orden de Santiago D. Pelayo Pérez Correa, 
 para asegurar el camino de Toledo a Murcia durante el reinado de Alfonso X el Sabio. Posteriormente este camino sería conocido como Camino 
de la Seda.
   Quintanar de la Orden dista unos 9 kilómetros de la villa del Toboso y por tanto no queda muy alejado del camino de Toledo a Murcia. Con este
 dato, unido a que Quintanar de la Orden posee uno de los términos municipales más reducidos de la comarca (8.821 Has.), podemos situar la 
zona de acción de Don Quijote en un área geográfica real no demasiado extensa.
   Tanto el Repertorio de Caminos de Pero Juan Villuga del año 1.546, como el del Correo Alonso de Meneses, de 1.576, describen el camino de 
Toledo a  Murcia, con el siguiente recorrido: Toledo, Nambroca, Almonacid, Tembleque, Villacañas, El Molinillo (1), Miguel Esteban, 
El Toboso, Manjavacas (2), Las Mesas, El Provencio, Minaya, La Roda, La Gineta, Albacete, Chinchilla... Murcia, con un total de 59 
leguas. (3)
       Debemos considerar también la existencia de otros caminos que discurren paralelos al anterior y que, saliendo de Toledo por el 
mismo lugar, se bifurcan y  vuelven a encontrar en algunas poblaciones -casi todos en el Toboso y sus cercanías-. Dichos caminos pueden 
discurrir por diferentes zonas de un mismo término municipal. Como ejemplo ilustrativo, podemos comprobar las coincidencias y diferencias
 entre el anterior camino de la seda y el camino de Santiago de Compostela a Alicante -extraído de los mismos repertorios- que, pasando por 
Toledo, continúa por Nambroca, Almonacid, Bogas, Tembleque, Villacañas (en este caso por la parte norte del término junto a las ermitas de 
la Esperanza y de San Gregorio), Puebla de Don Fadrique, La Puebla, El Toboso, Manjavacas, y de aquí sigue el mismo recorrido que el
 anterior hasta Chinchilla, para desde allí dirigirse a Alicante. Algo parecido ocurre con el de Toledo a Valencia, una mezcla de los dos anteriores, 
pues pasa también por Bogas, pero de Villacañas se dirige a Miguel Esteban y  El Toboso, donde se bifurca hacia Mota del Cuervo y de aquí a 
Valencia.
(1)– El Molinillo; -  No se encuentra ningún dato sobre esta aldea, que en la practica se debería ubicar en la zona donde convergen
los términos municipales de Villa de Don Fadrique, Puebla de Almoradiel y Quero, ya que según los repertorios citados, se encontraría
a mitad de camino entre Villacañas y Miguel Esteban, entre los que media una distancia de  cuatro leguas (algo más de 22 kilómetros)
  distando dos leguas de cada una de ellas.
       En los planos actuales, encontramos una distancia en línea recta entre Villacañas y Miguel Esteban de  25 kilómetros, por  
supuesto que no podemos exigir unas medidas escrupulosas a estos ancestros de las guías modernas, pero curiosamente y con una
exactitud milimétrica nos encontramos, justo a la  mitad del trayecto, con un   camino que cruza llamado de La Ventilla, y que 
parte de La Villa de Don Fadrique con el nombre de Camino del  Molino del Viejo. También encontramos otros topónimos de interés
 como: la Cañada de los Torteros, que cruza con este camino por esta misma zona, o el puente sobre el Riansares a la salida de 
Villacañas en esta dirección, que conserva el nombre de Puente  del Toboso. Por lo que todos los indicios apuntan a una entidad de
población menor a una aldea, posiblemente un molino del Cigüela con una pequeña venta anexa, que aprovecharía la encrucijada 
de este camino con la vía pecuaria, y recibiría el nombre de la mezcla de Molino y Ventilla.
- Manjavacas: A diferencia de la anterior, ésta si está documentada como una aldea desaparecida
 perteneciente a Mota del Cuervo, ocupada en la actualidad por la ermita de la Virgen de Manjavacas.
(3) - El camino citado no tiene necesariamente que pasar por las poblaciones, sino que lo puede hacer por sus respectivos términos,
existiendo, eso sí, las preceptivas desviaciones que conducirían a las villas, y que vendrían a ser como las actuales áreas de servicio
 de las modernas vías.
  Estas variantes en la ruta debemos tenerlas en cuenta a la hora de ser utilizados como ramales alternativos al  camino de la seda, pues es más 
que probable que el empleo de uno u otro dependiera, según la época del año, de factores tales como la existencia de vados para atravesar
 los ríos -es el caso de los que cruzan el Algodor en el camino de Almonacid a Bogas: Vado de las Calesas y Vado de los Carboneros-, o de la
 posibilidad de hacerlo por un puente como el de Finisterre en el camino de Almonacid a Tembleque. El hecho de que algunos de estos caminos
 pasaran por las cercanías de los pueblos y no por los pueblos mismos, puede deberse también a que fueran en origen antiguas calzadas romanas 
y por lo tanto anteriores a la fundación de las villas medievales. Este podía ser el caso del ramal que pasa por Bogas, en el que aún hoy podemos 
encontrar vestigios de una antigua calzada. 
     Encontramos también una cita sobre otro camino o ramal, en las respuestas dadas por la villa de Camuñas en 1576 a las llamadas Relaciones
 de Felipe II: “No es pueblo muy pasajero, aunque está en el paso de los carros que van de Toledo a Murcia e a Valencia. Hay una venta a dos 
leguas de esta villa, la cual se arrienda por cincuenta ducados cada año...” (Resp.55).  Desconocemos si esta descripción se corresponde con 
alguna de las rutas anteriores, pues no se cita Camuñas aún cuando era sabido que este camino pasaba rozando su término al discurrir por los 
de Tembleque y Villacañas. Por cierto que éste a su vez es atravesado por un ramal con el nombre de Camino de Tinajeros, que se dirige al Toboso
 pasando cerca de Quero.
      En la actualidad, la ruta más corta -que no la más rápida- entre Toledo y Murcia, pasa por: Mora, Madridejos, Camuñas, Alcázar de San 
Juan, Tomelloso, Munera, Hellín...etc. Podemos dar casi por hecho que esta otra ruta Toledo–Murcia ya era practicable en los siglos XVI y
 XVII, si bien dos motivos esenciales nos llevan a descartarla: el primero, la distancia que existe entre este camino y Quintanar de la Orden;
 unos 30 kilómetros en su parte más cercana -Alcázar de San Juan-, cuando ya hemos visto que el camino por el que se movía Don Quijote debía 
transcurrir a poca distancia  de Quintanar; y el segundo, la comodidad y seguridad, puesto que, a diferencia del camino arriba propuesto, en
 este otro nos encontramos con grandes distancias entre poblaciones. De hecho y por poner un ejemplo,  Alcázar y Tomelloso se encuentran 
separados por más de 30 kilómetros de páramo manchego, lo que supondría una jornada de camino demasiado apretada y dura para realizarla
 en pleno mes de julio. Lo mismo ocurre entre Tomelloso y Sotuélamos ó Munera, con más de 40 kilómetros a través de monte y sin un punto de
 parada y abastecimiento intermedio. Un territorio, en definitiva, propicio para los salteadores de caminos, mas aún si lo que se transporta es 
un artículo de lujo como la seda, botín codiciado donde los haya. Creemos por lo tanto que nuestros mercaderes, en beneficio de su seguridad,
 no se lo pensarían a la hora de optar  por el camino tradicional de Toledo a Murcia, en el que apenas invertirían una jornada extra en pro de
 la comodidad y la seguridad.


LOS CAMINOS DE LA SEDA, SEGÚN REPERTORIOS DE CAMINOS DE P. JUAN VILLUGA (1.546) Y ALONSO DE MENESES (1.576)

 DE TOLEDO A MURCIA:
NAMBROCA-ALMONACID-TEMBLEQUE-VILLACAÑAS-EL MOLINILLO-MIGUEL ESTEBAN-EL TOBOSO. . .

- DE SANTIAGO A ALICANTE   (VARIANTE):
NAMBROCA-ALMONACID-BOGAS-TEMBLEQUE-VILLACAÑAS-P. DON FADRIQUE-LA PUEBLA- EL TOBOSO. . .

 -DE LISBONA A VALENCIA    (VARIANTE):
NAMBROCA-ALMONACID-BOGAS-TEMBLEQUE-VILLACAÑAS-MIGUEL ESTEBAN-EL TOBOSO-M. DEL CUERVO. . .

-¿VÍA ALTERNATIVA? :
NAMBROCA-ALMONACID-MORA-MADRIDEJOS-ALCAZAR DE S. JUAN-TOMELLOSO-MUNERA-HELLIN-MURCIA.
-DIVISIÓN ENTRE MANCHA ALTA  Y BAJA SEGÚN MADOZ

II. II.  - LA MANCHA Y EL CAMPO DE MONTIEL.
   Retomemos ahora este tema que habíamos dejado aparcado para más adelante , por ser el que los investigadores suelen pasar de puntillas al 
tratarse de uno de los más controvertidos en los diferentes estudios realizados.
   Recapitulemos: Don Quijote sale con las primeras luces del alba del lugar de la Mancha, y al amanecer caminaba, según el texto," por el 
antiguo y conocido campo de Montiel".
   Si nos circunscribimos a la Mancha y Campo de Montiel que conocemos en la actualidad, nos encontramos con una pieza imposible de ensamblar
 en el pequeño rompecabezas que hemos unido anteriormente; (>Quintanar de la Orden >El Toboso ð>Camino de la Seda), pues entre la población
 más cercana al campo de Montiel -Ossa de Montiel- y Quintanar de la Orden, existe una distancia de más de 70 kilómetros. Este dato sería
 suficiente para echar por tierra cualquier teoría que pretendiera traerse para nuestra zona la patria del Ingenioso Hidalgo. Sin embargo, 
la percepción de esta región y comarca ¿ha sido siempre igual a lo largo de los siglos?. Rotundamente no, y tampoco hace falta remitirnos 
cuatrocientos años atrás para poder demostrarlo. Si echamos mano del imprescindible diccionario de Pascual Madoz, realizado entre los 
años 1.845 y 1.850, creo que encontraremos la solución. 
    Recoge Madoz en su definición de Mancha lo siguiente: “...hasta el siglo XVI, la parte oriental de este terr. se denominó Mancha de
 Montearagón...  ...todo lo demás se denominó simplemente Mancha; después se dividió la Mancha en Alta y Baja, según su diferencia de nivel y 
curso de las aguas: la Alta comprende la parte NE. desde Villarrubia de los Ojos á Belmonte, país de los ant. pueblos lanimitanos; y la Baja la 
parte SO. incluyendo los campos de Calatrava y de Montiel, país de los ant. pueblos oretanos....” 
    Si trazamos la línea propuesta entre las poblaciones de Villarrubia de los Ojos en la provincia de Ciudad Real y Belmonte en la provincia 
de Cuenca, nos encontraremos que la frontera o demarcación propuesta  pasa por Alcázar de San Juan, Mota del Cuervo, Belmonte y La Almarcha, 
creándose la siguiente división: en la parte correspondiente a la Mancha Alta o septentrional, todos los pueblos de la Mancha toledana, algunos 
pueblos de la provincia de Ciudad Real (Puerto Lápice y Herencia) y otros cuantos de la provincia de Cuenca,  quedando como zona fronteriza, 
la comarca que Madoz denomina “...los pueblos de la Orden de Santiago, que componían la mesa del Quintanar de la Orden...”. Y en la Mancha
 Baja o meridional, el campo de Calatrava en la provincia de Ciudad Real y el campo de Montiel que abarcaba pueblos de esta misma provincia y 
de la de Albacete. Pudiéndose considerar, según esta división territorial, como fronterizos del campo de Montiel a pueblos como Campo de
 Criptana, Pedro Muñoz o Socuéllamos.
      Aún así, como lo de las divisiones territoriales no señaladas en ningún mapa suele resultar bastante ambiguo a la par que abstracto, no 
está de más que sigamos leyendo lo que recoge Madoz sobre el campo de Montiel:
   “llámase de este modo el terr. que en la prov. de Ciudad Real y alguna limítrofe, ocupan los pueblos pertenecientes á la Orden de Santiago, y 
que antes de la nueva división terr. formaban un solo part. administrativo y jud. cuya cap. era la villa de Infantes...” 
   Cita después los diferentes pueblos que lo componen con sus correspondencias a las provincias y partidos judiciales. Pero es a continuación 
cuando cita lo siguiente: Figuraban también como agregados en este part. por ser de la Orden de Santiago, los siguientes: Altillo, Cabeza Mesada, 
Campo de Criptana, Hinojoso de la Orden, Miguel Esteban, Horcajo de las Torres, Quintanar de la Orden, Socuéllamos, Santa María de 
los Llanos, Tomelloso, Toboso, Villamayor de Santiago y Villanueva del Cardete.”  Menciona también el partido judicial y la provincia a la que 
pertenecen. (Se adjunta fotocopia del original)

 Con esto podemos finalmente encajar la pieza que nos había quedado suelta, 
pues queda demostrado que la zona en la que estamos desarrollando los acontecimientos
 figuraba antiguamente como agregada al Campo de Montiel, y como tal podría
 considerarse dentro de él. Por lo tanto nuestro rompecabezas va tomando forma.


I.V – LOS MERCADERES TOLEDANOS (CONTINUACIÓN)
    Centrados ya en un espacio geográfico muy concreto, pasemos a estudiar el camino de vuelta de Don Quijote hacia su pueblo tras la aventura
 con Juan Haldudo. Parte pues de las cercanías de Quintanar de la Orden, bien de su término o bien fuera de él, en dirección Sur o 
Sudoeste -descartamos el Sudeste- (5) y llega a una encrucijada de caminos. Toma al azar el de Toledo a Murcia y, tras recorrer unas dos
 millas (más de tres kilómetros) en dirección a Toledo, D. Quijote se cruza con los mercaderes que van a Murcia.   “...puesto en la mitad del 
camino, estuvo esperando que aquellos caballeros andantes llegasen,...” (1ª - IV – pág. 63) 
(4)- La acción entre los capítulos 32 a 46 se desarrolla en  la Venta de Juan Palomeque... 
(5) - Existen diferentes motivos para descartar la dirección Sudeste por la que también D. Quijote se habría cruzado con el camino de 
la Seda. El primero, por estar situado El Toboso en esta misma dirección y no poder ser éste el punto de destino y, aunque bien 
es cierto que existen otros pueblos adyacentes que no tendríamos porqué ignorar:  - Pedro Muñoz, Mota del Cuervo, Manjavacas 
(hoy desaparecido) Las Mesas- etc..., de haber tomado el Ingenioso Hidalgo esta dirección, no se habría cruzado nunca de frente 
con los mercaderes que van a Murcia, si no que los habría abordado por la espalda y, como acabamos de ver, esto no sucede así.
 El segundo motivo, es la lejanía de los molinos de agua -los más cercanos se encuentran en el Záncara- mientras que, como veremos en
 otro apartado, la narración nos remite a un molino no excesivamente lejano al área de acción que nos ocupa.
   Curiosamente, en el primer estudio que realicé hace unos años no  sopesé estos argumentos, e inconscientemente y sin motivo
 también yo lo dirigí en dirección Sudoeste, influenciado posiblemente por una cierta pasión por acercarlo a mi pueblo. 
Ciertamente en ocasiones la pasión ciega a la razón.
En este preciso lugar es donde “Cayó Rocinante y fue rodando su amo...” siendo después apaleado con saña por un mozo de mulas que
 lo deja allí tirado. (1ª - IV – pág. 64)
      Podemos fijar este lugar, sin temor a equivocarnos, en un círculo imaginario comprendido entre los siguientes pueblos: La Villa de
 Don Fadrique, Puebla de Almoradiel, Miguel Esteban y Quero. Nos daría igual cualquiera de los dos ramales del camino que llegan al 
Toboso pues, como no existe demasiada distancia entre ellos, ambos quedarían incluidos en esta área de no más de ocho kilómetros de radio. 
I.VI. –  PEDRO ALONSO, LABRADOR, VECINO DE DON QUIJOTE.
Tras ser apaleado por el mozo de mulas de los mercaderes, encontrábase allí tirado don Quijote recitando un viejo poema, cuando: 
“quiso la suerte que, acertó a pasar por allí un labrador de su mesmo lugar y vecino suyo, que venia de llevar una carga de trigo 
al molino...” (1ª - V – pág. 65)
    Conmovido, recogió a don Quijote del suelo y lo encaramó sobre su burro; recogió igualmente toda su impedimenta y, tras tomar por las
 riendas a Rocinante: “...se encaminó hacia su pueblo...” (1ª - V – pág. 65)
    Dándole éste tal lata por el camino, que el labrador le dijo: “Mire vuestra merced, señor, ¡pecador de mí!, que yo no soy don Rodrigo 
de Narváez, ni el Marqués de Mantua, sino Pedro Alonso, su vecino; ni vuestra merced es Valdovinos ni Abindarráez, sino el honrado 
hidalgo del señor Quijana.” (1ª - V – pág. 65)
- “... llegaron al lugar a la hora que anochecía; pero el labrador aguardó a que fuese algo más noche, por que no viesen al molido 
hidalgo tan mal caballero (tendido sobre el burro). Llegada, pues, la hora que le pareció, entró en el pueblo y en la casa de 
don Quijote...”  (1ª - V – pág. 65)


     
ZONA DE ENCUENTRO CON LOS MERCAD. TOLEDANOS    PUEBLOS AGREGADOS AL CAMPO DE MONTIEL
  ALGUNAS VENTAS EN LA ZONA           - LA VENTILLA  ¿EL MOLINILLO?     

 
 Es en este capitulo, y más concretamente en estas frases, encontramos
 otras dos pistas de interés. La primera, que el lugar donde está caído y es encontrado por su vecino- el área que hemos localizado
anteriormente-, no debe andar demasiado lejos de su aldea, pues llegan de vuelta a ella a la hora que anochecía. Y la segunda,
que este vecino venía de llevar una carga de trigo al molino. 

II.IV. – LOS MOLINOS DE VIENTO Y AGUA EN LA COMARCA.
     Los molinos de viento en la Mancha comienzan a erigirse masivamente desde principios del siglo XVI para subsanar los problemas 
 que con las sequías derivaban en los molinos de agua. Debemos tener en cuenta que el cultivo de cereales, y por tanto la demanda de 
 harina, se estaba incrementando por estas fechas a la par que se intensificaba el crecimiento demográfico.
       Según las Relaciones Topográficas ordenadas por Felipe II entre 1575 y 1579, las poblaciones que figuran con molinos de viento son:
Campo de  Criptana, Belmonte, Las Mesas, El Pedernoso y Villaescusa de Haro. Es muy probable que otras poblaciones también contasen con 
ellos pero, o bien no contestan a esta pregunta, o bien no se encuentran sus “Relaciones” como es el caso de Alcázar de San Juan, 
Corral de Almaguer y Mota del Cuervo.
     De todas formas, de poco nos sirve estudiar los molinos de viento, pues recordemos que su salida fue “...  uno de los calurosos 
del mes de julio...” y si por algo se caracteriza este mes, es por la ausencia de viento (6). 
 Cervantes, conocedor de esta circunstancia, vuelve a jugar posteriormente en el episodio de los molinos de viento, y él mismo sopla las aspas
 de los molinos para que pueda desarrollarse la acción: “Levantose en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a 
moverse...” (1ª-VIII-pág. 76)
     Visto este crucial detalle que nos conduce a pensar que era de un molino de agua y no de viento de donde procedía el vecino
 de D. Quijote, centrémonos ahora en averiguar cuántos de éstos artefactos -bastantes numerosos en el Cigüela y Riansares- existían en la
 zona que nos ocupa. 
(6)  Encontramos en el Catastro del Marques de Ensenada de 1752, un dato que nos desconcierta. En las respuestas referentes a Corral de
 Almaguer recoge: “... un molino harinero de viento en el sitio que dicen de la Encarnación, tiene una piedra que en tiempo de verano
trabaja como cuatro meses, es propio de Gabriel Martínez de la Cabeza, vecino de esta villa.”
Los molinos de agua.
      La Puebla de Almoradiel cuenta en el siglo XVII con once de estos artefactos que, junto con los siete de Corral de Almaguer, 
convierten a estas dos villas en las más molineras de La Mancha en cuanto a ingenios movidos por agua se refiere. Cuentan también con
 este tipo de molinos los siguientes pueblos de la comarca: Cabezamesada, Villanueva de Alcardete, Villacañas y Quero.
      Dado que el perímetro que hemos trazado como zona donde don Quijote es recogido por su vecino, se encuentra atravesada por el 
río Cigüela, es lógico que en un principio nos centremos en el área de influencia de este río. La sorpresa surge nada más consultar el mapa, 
pues efectivamente son los cuatro pueblos que hemos señalado para delimitar el perímetro, los que se encuentran en sus cercanías. Este
dato vendría a corroborar nuestras teorías y añadiría una última pieza al rompecabezas. El resto de pueblos quedarían descartados
en principio, al encontrarse demasiado alejados de este área y más próximos al Záncara por el sur o al Riansares por el norte.

 
II.V.- LOS PUEBLOS.
-    La Puebla de Almoradiel: De los cuatro, es el pueblo que menos posibilidades tiene
pues sus molinos se encontraban demasiado cerca de la población. Es el caso del molino
Tejahierro;  “...por donde pasan los cosarios que vienen de Cartagena y Murcia a Toledo...”
que dista unos dos kilómetros de la población. Este dato nos lleva a descartarlo, pues don
Quijote es recogido por su vecino en un lugar no muy lejano a su villa, pero no tan inmediato.
Además, en este caso, el regreso del vecino a La Puebla se desarrollaría por un camino paralelo
al río y, como tal, perpendicular al camino que estudiamos.
 -    Miguel Esteban: Tiene bastantes posibilidades de ser ese lugar del que Cervantes no se quiere acordar, al encontrarse orientado 
al sudeste de Quintanar, no tener río y estar atravesado por el camino de la seda.
   Recientemente, algún investigador ha situado el famoso lugar en una aldea ya desaparecida que se encontraba a una legua de esta villa, 
denominada Villaviciosa del Arroyo.
             Existía también la idea, aunque sin ningún fundamento, de que el topónimo “Miguel Esteban” provenía de Miguel de Cervantes.
-   Quero: “... de cuyo nombre no quero acordarme...”. Tan peregrino argumento se ha esgrimido durante años para reclamar el 
lugar para esta villa. Aún así, debemos reconocer que cuenta con bastantes posibilidades por los mismos motivos anteriormente expresados, 
pues aún cuando el camino no lo cruza, pasa por sus cercanías, estando además presumiblemente El Molinillo en su término o junto a él. 
-    La Villa de Don Fadrique: Cierto es, que casi nadie se acuerda (conoce) su antiguo nombre. Esta villa se llamó originalmente
 Puebla de la Isla al encontrarse situada entre los ríos Cigüela y Riansares. Posteriormente pasó a denominarse Puebla de Don Fadrique para, 
durante la dictadura de Primo de Rivera, adoptar su definitivo nombre de Villa de Don Fadrique, con el objeto de evitar confusiones con su 
homónima de Granada. Cuenta con las mismas posibilidades que las anteriores a la hora de erigirse en la patria de D. Quijote, por 
idénticas razones que sus vecinas Quero y Miguel Esteban.
Como hemos podido comprobar a lo largo de este estudio, todas nuestras investigaciones nos guían hacia alguna de las cuatro poblaciones
 arriba mencionadas. Sin embargo y dado que estamos haciendo una investigación sobre una obra de ficción intentando situarla sobre
 escenarios reales, tendremos que atenernos -en pro de la objetividad- a todas las posibilidades que nos surjan. Por ello, no debemos
 pasar por alto que el río Riansares -según las crónicas- se suele encontrar por estas fechas totalmente seco o con caudal insuficiente
 para mover los molinos: “...también hay molinos en el Riansares, pero no corre en tres o cuatro años. En los de lluvia, la molienda puede
 durar hasta mayo y, a veces, hasta San Juan en Junio.” Lo que nos llevaría a suponer que también los vecinos de las villas cercanas o
 atravesadas por el Riansares acudirían al Cigüela, como más cercano, a la hora de proceder a la molienda de su grano. Según hemos visto, 
el labrador que venía del molino y encuentra tirado a D. Quijote en el camino de la seda era su paisano, luego deberemos tener también
 en cuenta las localidades ribereñas al Riansares. 
     Echando mano de nuevo de las socorridas Relaciones de Felipe II, nos encontramos con los testimonios de algunos de los mencionados 
pueblos:
Cabezamesada
  "Al veinteno capitulo declaran que cerca de esta villa hay un arroyo, que se dice Riansares, el cual no corre sino es en tiempo de lluvias, y 
la mayor parte del año esta seco.
  Al veinte y dos capítulos declaran que en dicho arroyo hay un molinillo de una rueda, el cual no muele sino es cuando vienen las avenidas
de las aguas.
  Al veinte y tres capitulos declaran que es muy falto de agua, y que van las moliendas al río de Tajo, que está cinco leguas de esta villa,
 y algunas temporadas van al río de Xigüela, que esta dos leguas de esta villa.”
Lillo
   “Al veinteno capitulo...   ...tiene una legua al río de Ansares, corre a temporadas; el río de Xiguela, cae al oriente a las tres leguas, corre 
a temporadas ansi mismo.
   Al vigesimo tercio capitulo... ...Vase a moler el pan a los rios sobre dichos a los mas cercanos, y traen agua, y en todo tiempo al rio de Tajo.”  
Villacañas
  “A los veinte capitulos se responde... ...pasa un pequeño río, que se dice Riansares, que es un río que la ribera de el es tierra salobre y sin 
provecho y el no corre en tres ni cuatro años sino es cuando hay muchas lluvias.
A los veintidos capítulos se responde que esta villa no tiene ningún molino sino son cuatro molinos que hay en el dicho río arriba dicho Riansares,
 que no muelen en tres o cuatro años, son de particulares de esta villa.
  A los veinte y tres capitulos se responde...  ...Vase a moler a Tajo, que esta nueve leguas y en invierno en Ciguela cuando el invierno es lluvioso, 
esta dos y tres leguas de esta villa.” 
    A la vista de estos datos, se ampliaría la lista con los siguientes pueblos que no tendrían otra opción que ir a moler al Cigüela por estar seco 
el Riansares: Villacañas, El Romeral, Lillo, Cabezamesada y Corral de Almaguer (7).
Pero si tenemos en cuenta que también el Cigüela se seca algunos veranos, y en ese caso hay que desplazarse 
aún más lejos para poder moler el grano, “...aunque a veces van a los del 
Tajo y del Guadiana... En ocasiones también se seca el Guadiana, y van a 
moler al Júcar.”   Obtendríamos un abanico tan amplio de posibles candidatos
 a ser la patria chica del Ingenioso Hidalgo, que bien podríamos llenar
 numerosos libros sin llegar a ninguna conclusión. Yo por mi parte, prefiero
 dejar a don Quijote, tirado y recitando su viejo poema en algún punto de esa
 zona que hemos delimitado, a la espera de que llegue su vecino Pedro Alonso, y
 lo lleve hasta ese lugar que jamás sabremos.  
 
 (7)– Si el presente estudio hubiese estado guiado por la pasión en vez de por la razón a la hora de demostrar  que Corral de Almaguer 
es el pueblo de don Quijote, no habría encontrado mayores problemas; pues con sólo añadir algunos datos de difícil comprobación aquí
 y obviar otros allá, -como suelen hacer la mayoría de los pueblos- tan ilustre caballero pasaba a ser corraleño sin mayor problema.
 
Por  poner un ejemplo: si en vez del camino de la seda utilizo el camino real de Madrid a Cartagena o Murcia (del que no
 tenemos datos hasta el siglo XVIII) aún  cuando “algo” debía existir, pues aparece en la crónica del viaje de un francés a mediados
 del siglo XVII, quien  viniendo de Villatobas, pasa por Corral y después por Quintanar para dirigirse a Socuéllamos pasando a su vez
 por Pedro Muñoz -y casi seguro por el Toboso aún cuando no lo menciona-. También, y para dar más veracidad,  podría citar la 
venta que existía en Montealegre y que aparece en las respuestas que da Lillo a las Relaciones de  Felipe II. ¿Para que iba a
 estar una venta en Montealegre si no fuera sitio de paso? . Podría, teniendo en cuenta  estos datos y dando por hecho que
 existía dicho camino, traerme por él, sin que diesen excesivo rodeo, a los   mercaderes toledanos con la excusa de que 
tendrían que hacer algún tramite en Ocaña, pues era villa   administrativa y de comercio. O bien, y también resultaría verosímil,
apoyar mis argumentos en una antigua vía  romana que pasaba por Corral y atravesaba el perímetro que hemos trazado,
pasando a su vez por las   cercanías del Toboso, no siendo otra que el camino del Pozo Viejo.


Por problemas técnicos, faltan por incluir 15 páginas relativas a las conclusiones
 finales sobre el autor, la obra, el lugar, otros estudios, etc. 
Esperamos poder ofrecéroslas en breve.  (J. Luis Mendoza.)